Jorge Luis de Miguel, un bombero pidiendo refuerzos

viernes, 29 de noviembre de 2019
SOCIEDAD - El responsable del parque de San Esteban reivindica mayor dotación de personal e incrementar el número de parques

Jorge Luis de Miguel Hernando recibió el miércoles un reconocimiento por su trabajo al frente del parque de bomberos de San Esteban de Gormaz, un lugar donde lleva trabajando desde hace casi 22 años (los cumplirá en enero) desde que aprobó su oposición para el cuerpo.

Este profesor de Educación Física, natural de Duruelo de la Sierra, es a sus 47 años el responsable de uno de los pocos parques de bomberos que existen en la provincia de Soria y reconoce que de los momentos más gratificantes al frente de su puesto está “cuando ves que tu trabajo da resultado, cuando salvas una vida, o la satisfacción cuando en los accidentes de tráfico sacas a una persona”, reconoce este bombero profesional.

En un lugar tan pequeño como San Esteban son varias las ocasiones en las que le ha tocado rescatar o actuar para salvar a gente conocida, que trasladan su agradecimiento por la profesionalidad, aunque asegura que “cuando estoy trabajando no conozco a nadie, es un mecanismo de defensa”, explica asegurando que a veces, tras la dureza del trabajo, se lleva el caso a casa.

En su trabajo juega con riesgo, en diferentes grados en función del tipo de actuación desde el riesgo personal en un incendio a la tensión y adrenalina cuando trabajan en una excarcelación por salvar una vida y donde en ocasiones se sienten impotentes.

A pesar de que no siempre las cosas salen como uno desea y es “muy duro”, dentro de la impotencia “nosotros intentamos mejorar en cada actuación que tenemos para dar el mejor servicio posible”, explica.

Por eso, por lograr un mejor servicio, reivindica la necesidad de que se garantice “un servicio seguro y de calidad” y para ello pide a la administración más profesionales “para garantizar un servicio mínimo a la ciudadanía, que es la que lo paga” y evitar que se demore una salida, porque “dos efectivos no podemos trabajar, no tenemos seguridad en el trabajo”, lamenta. Por eso recuerda que se tiene que dotar de personal suficiente y de más parques para cubrir la provincia de Soria, “porque no se da la cobertura que se debe”, denuncia a la vez que critica que haya “zonas de primera, segunda y tercera”.

De Miguel insiste en que en los municipios de más de 20.000 habitantes como la capital hay un parque que depende del Ayuntamiento, pero que en el resto de la provincia, según la ley reguladora de bases de régimen local, en su artículo 36, deriva este servicio para los municipios menores a la Diputación y aunque no señala quién debe ser el responsable del servicio “como ciudadano quiero tener el mismo derecho”.

Además recuerda que el bombero profesional, como protección ciudadana, es agente de autoridad y para eso debe ser funcionario de carrera.

El bombero sanestebeño reconoce que “el trabajo de los voluntarios en encomiable”, alabando la dedicación de los 20 voluntarios con los que cuenta el parque de San Esteban y los 10 de El Burgo de Osma, pero insiste en que si en una salida hubiera tres profesionales “se cubriría bastante y luego que vengan voluntarios a hacer labores de apoyo no a suplantar”, añade.

Entre los voluntarios son conscientes de que “ojalá hubiera gente profesional” y reconoce que también se debe vigilar a esos voluntarios para que no se pongan en riesgo. Por eso mismo se les forma para que cuando vayan “sean un compañero más”, pero reconoce que el nivel de formación e implicación es heterogéneo. “Nunca pueden llegar a alcanzar el mismo nivel que nosotros”, explica, poniendo como ejemplo que cuando un profesional se va a casa sigue pensando ene l trabajo, pero que los voluntarios tienen sus propios trabajos y preocupaciones laborales.

Confía en que un día “se de un servicio igual en toda la provincia” y pide implicación también a la sociedad, ya que cuando faltan médicos o profesores se sale a la calle, pero cuando se trata del servicio de bomberos “que es básico y esencial para la ciudadanía, nadie se acuerda de ello hasta que no pasa una desgracia”.

Su profesionalidad le lleva a pasarlo mal cuando el tiempo de respuesta el grande porque sabe que “el tiempo es oro” y aunque para la gente “siempre llegamos tarde porque se le hace eterno”, intentan ser los más rápidos, pero “faltan manos y servicios”, lamentando que en la provincia de Soria solo exista el parque profesional de la capital y luego parques en Almazán, Moncayo y la Ribera (que engloba a San Esteban y El Burgo, con dos profesionales en cada uno).

Para este trabajo es preciso año para ponerse al día y un reciclaje continuo para realizar tareas tan variadas como rescates de agua o montaña, inundaciones, mercancías peligrosas, retirada de ramas de la vía pública, desescombrar, problemas en fachadas y otras muchas cosas que hacen que su labor sea vital.

En más de dos décadas al frente de un parque recuerda los más duros, como el mayor incendio forestal en el que trabajó en Matamala de Almazán, muy extenso y violento, el incendio de la fábrica de harinas o el rescate de la bodega de Ines, donde salvaron la vida de un hombre.

Trabajan contrarreloj y planificando en el coche según viajan al lugar del suceso con una información que “nunca es tan buena”, lo que les obliga a decidir en muy poco tiempo. Pero esa decisión la toman desde la reflexión, porque “vale más perder un minuto en lo que vas a hacer, porque no lo pierdes, lo ganas”, asegura.

Ahora, con su diploma y reconocimiento en la mano, sigue pensando en el trabajo y en obtener algún día la satisfacción de ver parques profesionales, más dotaciones y servicios.

 

Informa Ana Hernando
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