Reabre, tras de diez años de obras, "la clave para del románico"

jueves, 14 de septiembre de 2017
CULTURA - Abre de nuevo sus puertas la iglesia de San Miguel de San Esteban de Gormaz, después de una década de trabajos y estudios y con diversas teorías por resolver

Con el cariño de un niño que va creciendo en los brazos y el mimo de buscar la perfección en cada actuación, ha reabierto sus puertas de manera permanente la iglesia de San Miguel de San Esteban de Gormaz, después de una década de trabajos iniciados por Soria Románica en 2007 y que han supuesto descubrimientos, incertidumbres, dudas y teoría que todavía hoy no han encontrado respuestas. «Lo encontrado en San Miguel obliga a repensar el románico soriano de otra manera, aún no sabemos cómo», explica el historiador Josemi Lorenzo, quien destaca que en este templo ribereño «hay una clave que tenemos que desentrañar para entender el románico» y es que esta década de trabajos en este edificio, que es uno de los más importantes del románico castellano, por su tipología y la antigüedad de su galería porticada, se ha escrito en cada muro, cada capitel, cada grafito o cada pieza, elementos que podrían cambiar la forma que tenemos actualmente de interpretar el arte románico no solo en la provincia.

Y mientras los estudios avanzan y se pueden extraer conclusiones, los visitantes, vecinos y turistas pueden admirar esta joya románica durante los fines de semana de 11 a 14 horas y de 17 a 20 por la tarde hasta el puente de diciembre.

Antes de comenzar las obras el referente de San Miguel era conocido: la primera galería porticada del románico fechada en el año 1081, como demuestra un canecillo que permite datar este templo, pero diez años después ese dato parece casi anecdótico, ensombrecido por los hallazgos que han podido realizar los especialistas a lo largo de estos diez años. Uno de los más significativos fue el hecho de que la iglesia de San Miguel es, además, una pionero en la construcción de ábside semicircular, como contraposición a cabeceras cuadradas como se pueden ver en San Miguel de Gormaz o San Baudelio de Castillas de Berlanga, tal y como explicó Lorenzo. Era conocido que entre los siglos X y XI San Esteban de Gormaz era «punto estratégico que cambio de manos (en referencia a los ejércitos árabes y cristianos) en numerosas ocasiones». Un ejemplo además de «coexistencia», que quizás no era convivencia como tal, pero que según destaca el historiador, «las comunidades estaban mezcladas» y se logró estabilizar la zona de frontera en el momento de construcción de San Miguel.

Además las dimensiones del templo también llaman la atención, según explicaron durante la visita técnica que se realizó dentro de las jornadas de románico desarrolladas en la localidad y que ha contado con las charlas del arquitecto Francisco Yusta, el historiador Josemi Lorenzo y el arqueólogo César Gonzalo. Yusta destacó que el templo asemeja a una iglesia con dos cubos, uno que ocuparía la cabecera y que por primera vez se hace semicircular y otro con extrañas medida para una iglesia románica, con algo más de 8 metros de altura, 12 metros de largo y una anchura que no llega a los ocho metros.

Además, la decoración del templo también recuerda a elementos del mundo persa, como leones en los capiteles de la cabecera del edificio, pinturas sobre el taqueado y otros elementos decorativos. Por otro lado, San Miguel no solo cuenta con una puerta orientada al sur, a la que se accede a través de la galería, sino que contó con otra al oeste, que habría tenido uso dentro del ritual litúrgico, una liturgia que podría tener referentes visigóticos y mozárabes.

Son aún muchos los secretos que esconden estos muros, y uno de los que se están intentado desentrañar son los referentes a los grafitos que aparecieron en sus muros y que llevaron a suponer que existía alguna estructura que recorría todo el perímetro de la nave a unos cuatro metros de altura y que hoy aportan dataciones, decoraciones, cuentas y también muchas interrogantes en las que todavía están trabajando los expertos. Después de años, muchas de estas inscripciones todavía no han podido descifrarse, ni tampoco cómo se sustentaba dicha estructura, por eso en las últimas obras no han colocado ninguna plataforma que permita acceder a visionar los grafitos a la altura del que los creó. Unos grafitos que evocarían a los exvotos que se dejaban en los templos y que en el caso de San Miguel han dejado dataciones como 1166, 1212 y otras que permiten pensar que hasta el siglo XV existía este elemento de madera. Hoy no puede verse, no existen nadie en la localidad que lo haya visto nunca y desde los responsables de los trabajos, no quieren inventar la historia, solo contarla, y por eso en el interior de la iglesia se han colocado paneles explicativos y gracias a una luz rasante, atendiendo a las explicaciones de los guías y con la ayuda de un audiovisual se podrán ver en la distancia.

San Baudelio

Aunque también sobre este elemento sustentante que podría haber servido para la construcción de esta especie de pasarela, de la que desconocen dimensiones, se podría vincular con otro edificio muy conocido del románico soriano: le ermita de San Baudelio, donde si se elimina el coro no queda huella de los muros, como elemento autoportante que es, según explicó Francisco Yusta, quien reconoce que «quizás San_Miguel y San Baudelio tengan más parecidos de los que habíamos pensado». Precisamente este es otro templo donde también se conservan grafitos, en la escena de la cacería, como explicó Josemi Lorenzo.

Además, en San Miguel también se puede aprender de enterramientos, como fue desgranando el arqueólogo César Gonzalo, quien explicó el sistema funerario de San Esteban de Gormaz, primero en la galería porticada y después en el interior del templo. Precisamente el suelo de San Miguel fue uno de los últimos elementos en cubrirse y en los enterramientos se han encontrado elementos que permiten avanzar en las investigaciones como una cruz románica o monedas, así como descubrir que el templo se asienta sobre antiguos silos musulmanes. Esta ha sido otra de las intervenciones realizadas durante estos diez años por Soria Románica, un suelo que hoy sigue emulando aquella madera que servía de lápida de los sanestebeños y que al levantarse hoy todavía se podían leer escritos los nombres de los finados. Muchas de las piezas que sirvieron durante siglos de cierre del camposanto del interior del templo se han  recuperado, limpiado y vuelto a colocar en San Miguel, para intentar devolver al templo el aire más parecido al original, incluyendo los revocos, tanto del interior como la curiosa decoración del exterior, que también puede contemplarse en la fotografía que el arqueólogo Juan Cabré realizó hace un siglo de este templo. Una forma de envolver la piedra en unos círculos que permitan, quizás, disimular su pobre factura.

Con más incógnitas aún que hace una década gracias a todos los descubrimientos, hay que volver a pensar San Miguel, nada está cerrado y lo que decían los libros de historia que los niños sanestebeños estudiaban en los ochenta y noventa se han quedado muy desfasados. Los testigos que han dejado hoy en algunos puntos del templo como el muro oeste o la cabecera nos permiten, como explicó la restauradora Paquita Diestro, ver las distintas capas que han ido recubriendo el templo, como parte de la historia del mismo, una historia que todavía hoy, casi mil años después se sigue escribiendo.

Después de diez años de obras, de investigaciones y de trabajos no siempre suficientemente reconocidos, hoy San Miguel luce como nunca y como explicaron durante las jornadas «todo lo que se invirtió lo mereció», porque Soria cuenta ya con pruebas de que este templo tiene una datación todavía anterior, cercana al año 1060, gracias precisamente a los datos ofrecidos por los grafitos y al cariño de los profesionales de  un lujo llamado Soria Románica.

 

Informa Ana Hernando
Portal creado por JuaNPa, con la colaboración especial de Ana Hernando y de los habitantes del municipio de San Esteban de Gormaz
© 1997-2017 - sanesteban.com - 20 años acercando San Esteban de Gormaz al mundo.