Espinel, una renovación para ofrecer calidad y ahorro de tiempo

miércoles, 23 de octubre de 2019
ECONOMíA - César Espinel ha desarrollado en su carnicería una nueva línea de producto cárnico en frío para su tienda de San Esteban de Gormaz, donde también ha renovado la imagen de las instalaciones.

César Espinel Rupérez es un joven de San Esteban de Gormaz quien a sus 37 años ya lleva una década al frente de un negocio familiar ubicado en la Avenida de Valladolid y que en los últimos meses ha renovado no solamente las instalaciones de su carnicería, sino también una nueva apuesta por ofrecer productos cárnicos de calidad que permitan a sus clientes ahorrar tiempo sin perder ni un ápice de calidad.

Hace diez años, César decidió quedarse en su pueblo para desarrollar su futuro, “después de trotar por ahí” este sanestebeño descubrió que “lo que quiero es vivir en San Esteban, es donde encuentro calidad de vida y dónde estoy mejor”, reconoce sabiendo que a veces hay que conocer otros lugares para redescubrir los encantos de nuestro hogar.

Por eso, aunque ya antes había trabajado “echando una mano” a la carnicería que hace 30 años montaron sus padres, decidió que se ponía al frente del negocio familiar consciente de que a veces el volumen de trabajo de un pueblo puede no ser tan elevado como en una ciudad, hay espacio de trabajo y existe un público diferente en función de días, meses o productos.

Por eso, después de años de experiencia en el negocio, apostó por la renovación, no solo en la imagen de un negocio que ahora ofrece un diseño más actual y visible desde la carretera que cruza la villa ribereña, sino también en el contenido de los productos que se ofrecen en sus mostradores. Así desde hace tiempo abrió una línea de producto cárnico elaborado en frío como cachopos, San Jacobos, solomillos, muslos rellenos, marinados, adobados, relleno para fajitas o hamburguesas “que hagan la vida más fácil al cliente”. Porque según explica Espinel los productos cárnicos están elaborados con primeros cortes, con la máxima calidad y de hecho sus clientes, cuando los prueban descubren que te quitan el trabajo. En muchas ocasiones, la industria alimentaria tiene que luchar contra la mala imagen, errónea en muchos casos, de que los productos elaborados son más calóricos o menos saludables que los hechos en casa, un tópico que en el caso de Espinel se rechaza completamente, ya que su objetivo es “visualizar lo que se llevaría el cliente para casa y con esos ingredientes yo le preparo el producto final”, así reconoce que sus clientes acaban teniendo un alto ahorro de tiempo, algo muy valorado teniendo en cuenta el ritmo de vida actual. Así piensa en hamburguesas preparadas con carne picada de primera calidad y los mejores cortes, San Jacobos donde elige el jamón y el queso que el cliente se llevaría para hacerlo en su casa, pero que, como le ocurre a él, cuando cada día llega a casa después del trabajo no tiene tiempo para cocinar y por eso su filosofía es facilitarle el trabajo a los clientes, pero dándole la calidad más alta.

De esta manera, llevando a cabo un sistema de rotación muy grande, para elaborar productos varias veces por semana, logra ofrecer un producto fresco, sin tener que recurrir a conservantes o aditivos.

Una garantía de que se puede ofrecer un producto elaborado 100% saludable y que el cliente valora por su calidad, de hecho cuando saca un producto nuevo, se los ofrecer a sus clientes para que los puedan degustar tranquilamente y se den cuenta de las propiedades, al sabor y el ahorro de tiempo.

Además esa renovación también ha supuesto un incremento de la plantilla, fomentando la contratación en el medio rural, en San Esteban de Gormaz, y han pasado de contar con dos trabajadores (sus padres), a sumarse primero él al negocio y después otra trabajadora, a ser, actualmente, siete personas trabajando en la empresa, a los que se suma otra persona más en verano de refuerzo.

Junto a la nueva línea de producto, la renovación del local también ha traído consigo un incremento del volumen de trabajo, ya que ahora es más visible y además de tener una nueva imagen más actual, el hecho de que los ventanales ocupen prácticamente toda la fachada permite que se contemple mejor el interior y se capta también al cliente de paso, que hace que se paren a buscar productos nuevos o autóctonos de la Ribera.

Un público que se suma a la clientela habitual, que varía en función del día de la semana y el horario, alternando los compradores de productos clásicos a los que optan por nuevos productos elaborados.

Entre todos suman una clientela que valora el trabajo de Espinel al frente de un negocio cárnico que ofrece productos que el cliente empieza casi a degustar antes de ponerlo sobre la sartén, ante la presentación y unas materias primas de calidad, y el trabajo bien hecho.

 

Informa Ana Hernando
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