Los más mayores felicitan al padre más longevo
martes, 20 de marzo de 2007
ASOCIACIONES · “Agradecido y con una alegría muy grande”- así se sentía Olivares cuando, estando en el centro de pensionista, a donde acude cada tarde, recibió esta sorpresa que no se esperaba.
La asociación de pensionistas San Miguel rindió el domingo, como celebración del día del padre, un cálido y emotivo homenaje a uno de los padres más mayores de la asociación: José Olivares Cano.
El hombre, que el próximo 2 de abril cumplirá 86 años, no pudo reprimir las lágrimas durante una ceremonia que se ha preparado en riguroso secreto con la complicidad de los miembros del Hogar del Pensionista de la localidad y de los hijos de este hombre, que desde el pasado enero forma parte de la asociación, una de las primeras cosas que hizo cuando se vino a vivir a San Esteban.
Por la mañana sus hijos le habían ido a buscar y comenzó la trampa: “enséñanos el lugar en el que pasas cada tarde”- le solicitaron sus familiares, y él, de forma inocente les condujo hasta el local de la asociación, cuál fue su sorpresa cuando por megafonía anunciaron que iban a rendir un homenaje, con motivo del día del padre a un miembro de la asociación. Estos actos, normalmente, son conocidos y están preparados.
Pero en esta ocasión todo se ha llevado con secreto, para darle una sorpresa.
Y se la dieron. Las lágrimas de este hombre, que ha tenido 7 hijos, aunque hace unos años perdió a uno de ellos, 16 nietos y 7 bisnietos, afloraron cuando uno de sus nietos le leyó el texto de una placa en la que le nombre superabuelo.
A esta placa se suma la que le entregaron dos mujeres de la asociación San Miguel.
Y el fuerte aplauso de un homenaje que quedó inmortalizado en las fotos, pero que José Olivares guardará para siempre con todo lujos de detalles.
Media hora después de habérsele entregado la placa y con la sorpresa asimilada, todavía se mostraba nervioso y sorprendido.
No se esperaba un homenaje así, y era el broche de hora para un día que había pasado con sus hijos, a los que a pesar de su edad no se quita de su cabeza.
“Yo, gracias a Dios, me encuentro igual que siempre”- aseguraba este hombre que dice no tener problemas de salud y que confía en seguir así “para poder atender a mis hijos”- afirma este padre que quizás durante la Semana Santa acuda a Madrid o Andalucía para estar con sus hijos “pero sólo las vacaciones”- afirma, explicando que él ya ha encontrado su sitio y que en San Esteban, a donde llegó hace poco tiempo junto a su hija, se siente plenamente integrado.
No podía parar de dar las gracias una vez que concluyó un acto en el que estuvo rodeado por sus amigos, familiares y socios de San Miguel que están acostumbrados a contar con la presencia de este hombre de vez en cuando por el local de la asociación y que desde ayer forma parte de la historia viva de los pensionistas sanestebeños.
El hombre, que el próximo 2 de abril cumplirá 86 años, no pudo reprimir las lágrimas durante una ceremonia que se ha preparado en riguroso secreto con la complicidad de los miembros del Hogar del Pensionista de la localidad y de los hijos de este hombre, que desde el pasado enero forma parte de la asociación, una de las primeras cosas que hizo cuando se vino a vivir a San Esteban.
Por la mañana sus hijos le habían ido a buscar y comenzó la trampa: “enséñanos el lugar en el que pasas cada tarde”- le solicitaron sus familiares, y él, de forma inocente les condujo hasta el local de la asociación, cuál fue su sorpresa cuando por megafonía anunciaron que iban a rendir un homenaje, con motivo del día del padre a un miembro de la asociación. Estos actos, normalmente, son conocidos y están preparados.
Pero en esta ocasión todo se ha llevado con secreto, para darle una sorpresa.
Y se la dieron. Las lágrimas de este hombre, que ha tenido 7 hijos, aunque hace unos años perdió a uno de ellos, 16 nietos y 7 bisnietos, afloraron cuando uno de sus nietos le leyó el texto de una placa en la que le nombre superabuelo.
A esta placa se suma la que le entregaron dos mujeres de la asociación San Miguel.
Y el fuerte aplauso de un homenaje que quedó inmortalizado en las fotos, pero que José Olivares guardará para siempre con todo lujos de detalles.
Media hora después de habérsele entregado la placa y con la sorpresa asimilada, todavía se mostraba nervioso y sorprendido.
No se esperaba un homenaje así, y era el broche de hora para un día que había pasado con sus hijos, a los que a pesar de su edad no se quita de su cabeza.
“Yo, gracias a Dios, me encuentro igual que siempre”- aseguraba este hombre que dice no tener problemas de salud y que confía en seguir así “para poder atender a mis hijos”- afirma este padre que quizás durante la Semana Santa acuda a Madrid o Andalucía para estar con sus hijos “pero sólo las vacaciones”- afirma, explicando que él ya ha encontrado su sitio y que en San Esteban, a donde llegó hace poco tiempo junto a su hija, se siente plenamente integrado.
No podía parar de dar las gracias una vez que concluyó un acto en el que estuvo rodeado por sus amigos, familiares y socios de San Miguel que están acostumbrados a contar con la presencia de este hombre de vez en cuando por el local de la asociación y que desde ayer forma parte de la historia viva de los pensionistas sanestebeños.
Informa Ana Hernando