Dulces para unir culturas y pueblos
lunes, 29 de diciembre de 2014
EDUCACIóN · Mujeres del Magreb ofrecen a sus vecinas de San Esteban de Gormaz un taller de repostería árabe, en una actividad educativa y cultural entre el CEPA Doña Jimena y el CEAS Ribera del Duero
Integración sólo es posible con conocimiento y convivencia y así es cómo han trabajado el CEPA Doña Jimena de San Esteban de Gormaz y el CEAS Ribera del Duero de la Diputación Provincial para que la unión entre vecinos de San Esteban de Gormaz y alumnos del centro y las alumnas del Magreb sea aún mayor.
Para ello no han dudado en recurrir a un elemento integrador y de fusión: la gastronomía. La cocina española tiene muchas influencias de la cocina árabe, fundamentado en años de convivencia durante la Edad Media en la Península.
Durante unas horas, las mujeres del Magreb han enseñado a sus vecinas y compañeras de aulas a elaborar dulces típicos de la cultura islámica, algunos incluso de tan fácil ejecución que ni siquiera precisan de horno.
Para ellas, las encargadas de impartir las originales clases la actividad «ha salido muy bien» y ha cumplido con el objetivo integrado «así la gente nos conoce mejor y nos acercamos y cambiamos de ideas e intercambiamos culturas», explica una de las mujeres marroquíes que afirma que ambas culturas han aprendido unas de otras con esta experiencia.
El año pasado ya celebraron una jornada de integración que también culminó con una degustación de postres típicos y allí se fraguó la idea de dar un paso más y realizar este intercambio que esperan no sea el último.
«Algunos vecinos habían visitado Marruecos o Argelia y conocían algo de la gastronomía, pero la mayoría no sabían cómo era nuestra cocina hasta que la probaron el año pasado en la degustación», explica una de las alumnas del CEPA Doña Jimena que participó en esta experiencia.
La integración viaja en dos vías, de la repostería árabe a San_Esteban y de la gastronomía española a la mesa de estas familias que residen y conviven en la villa ribereña. De hecho ya han incorporado en su recetario platos propios de los fogones españoles como «la paella o la famosa tortilla de patata, así como la tarta de queso».
Durante todo el año, estas mujeres participan en un taller promovido por el CEAS Ribera del Duero que les invita a conocer más la cultura y costumbres españolas, así como asisten a clases de alfabetización en las aulas de Doña Jimena.
Con pruebas como estas demuestra que lo que une a los pueblos siempre es más que lo que les separa y que la mejor manera de integración es conocer al otro, especialmente cuando es nuestro vecino: un ejemplo de fusión como las almendras y la miel que forman parte de la cocina española y que son usadas con mimo y acierto en la repostería árabe.
Ahora ambos sectores han ganado, se han conocido y han compartido unos manjares que unen y sirven de enseñanza.
Para ello no han dudado en recurrir a un elemento integrador y de fusión: la gastronomía. La cocina española tiene muchas influencias de la cocina árabe, fundamentado en años de convivencia durante la Edad Media en la Península.
Durante unas horas, las mujeres del Magreb han enseñado a sus vecinas y compañeras de aulas a elaborar dulces típicos de la cultura islámica, algunos incluso de tan fácil ejecución que ni siquiera precisan de horno.
Para ellas, las encargadas de impartir las originales clases la actividad «ha salido muy bien» y ha cumplido con el objetivo integrado «así la gente nos conoce mejor y nos acercamos y cambiamos de ideas e intercambiamos culturas», explica una de las mujeres marroquíes que afirma que ambas culturas han aprendido unas de otras con esta experiencia.
El año pasado ya celebraron una jornada de integración que también culminó con una degustación de postres típicos y allí se fraguó la idea de dar un paso más y realizar este intercambio que esperan no sea el último.
«Algunos vecinos habían visitado Marruecos o Argelia y conocían algo de la gastronomía, pero la mayoría no sabían cómo era nuestra cocina hasta que la probaron el año pasado en la degustación», explica una de las alumnas del CEPA Doña Jimena que participó en esta experiencia.
La integración viaja en dos vías, de la repostería árabe a San_Esteban y de la gastronomía española a la mesa de estas familias que residen y conviven en la villa ribereña. De hecho ya han incorporado en su recetario platos propios de los fogones españoles como «la paella o la famosa tortilla de patata, así como la tarta de queso».
Durante todo el año, estas mujeres participan en un taller promovido por el CEAS Ribera del Duero que les invita a conocer más la cultura y costumbres españolas, así como asisten a clases de alfabetización en las aulas de Doña Jimena.
Con pruebas como estas demuestra que lo que une a los pueblos siempre es más que lo que les separa y que la mejor manera de integración es conocer al otro, especialmente cuando es nuestro vecino: un ejemplo de fusión como las almendras y la miel que forman parte de la cocina española y que son usadas con mimo y acierto en la repostería árabe.
Ahora ambos sectores han ganado, se han conocido y han compartido unos manjares que unen y sirven de enseñanza.
Informa Ana Hernando