Unión de voces en armonía sacra
viernes, 24 de abril de 2015
MúSICA · La Coral Villa de San_Esteban y la Federico Olmeda de El Burgo de Osma ofrecieron un recital de música sacra conjunto in memoriam de los fallecidos en el accidente de los Alpes, donde viajaba una sanestebeña
La Coral Villa de San Esteban de Gormaz y la Federico Olmeda de El Burgo de Osma ofrecieron un concierto conjunto de música sacra coincidiendo con el arranque de la Semana Santa en la localidad ribereña.
El concierto se celebró en la parroquia sanestebeña y sirvió, también, para rendir un cálido homenaje a las víctimas del accidente ocurrido el pasado martes 24 de marzo en los Alpes, y en el que viajaba María de Pablo Nuño, natural de San Esteban de Gormaz y para la que la directora de la Coral sanestebeña tuvo un cálido y emotivo recuerdo «que su sonrisa ayude a su familia y amigos a seguir adelante», que fue secundado por un cálido aplauso del público.
También a su recuerdo se sumó Raúl Stodutto, director de la Federico Olmeda, quien recordó que hasta hace dos años su madre, Consuelo, fue miembro de la formación musical.
El concierto comenzó con siete piezas interpretadas por la Coral Villa de San Esteban, entre las que había obras de Elberdín, Hilarión Eslava, Sisak, Catalá o Molfino entre otros, y que dirigió Redondo.
La Coral Federico Olmeda interpretó siete Ave Marías, en un repaso que fue desde el siglo XV al siglo XX, con obras gregorianas, de Arcadelt, Cecilia o del carmelitano Cuevas, entre otros autores. Además interpretaron una pieza compuesta para la Coral burgense por A.J. Lázaro y el Regina Caeli.
Tras la actuación por separado de ambas formaciones, Raúl Stodutto dirigió a ambas corales con la obra Signore delle Cime y Jessica Redondo Fresno culminó el concierto dirigiendo a todos los músicos con la obra Benedicat Vobis.
Una demostración de que la música une los pueblos y tranquiliza y serena el alma, si se hace desde el cariño y la pasión que ponen estos músicos voluntarios por sus vecinos.
El concierto se celebró en la parroquia sanestebeña y sirvió, también, para rendir un cálido homenaje a las víctimas del accidente ocurrido el pasado martes 24 de marzo en los Alpes, y en el que viajaba María de Pablo Nuño, natural de San Esteban de Gormaz y para la que la directora de la Coral sanestebeña tuvo un cálido y emotivo recuerdo «que su sonrisa ayude a su familia y amigos a seguir adelante», que fue secundado por un cálido aplauso del público.
También a su recuerdo se sumó Raúl Stodutto, director de la Federico Olmeda, quien recordó que hasta hace dos años su madre, Consuelo, fue miembro de la formación musical.
El concierto comenzó con siete piezas interpretadas por la Coral Villa de San Esteban, entre las que había obras de Elberdín, Hilarión Eslava, Sisak, Catalá o Molfino entre otros, y que dirigió Redondo.
La Coral Federico Olmeda interpretó siete Ave Marías, en un repaso que fue desde el siglo XV al siglo XX, con obras gregorianas, de Arcadelt, Cecilia o del carmelitano Cuevas, entre otros autores. Además interpretaron una pieza compuesta para la Coral burgense por A.J. Lázaro y el Regina Caeli.
Tras la actuación por separado de ambas formaciones, Raúl Stodutto dirigió a ambas corales con la obra Signore delle Cime y Jessica Redondo Fresno culminó el concierto dirigiendo a todos los músicos con la obra Benedicat Vobis.
Una demostración de que la música une los pueblos y tranquiliza y serena el alma, si se hace desde el cariño y la pasión que ponen estos músicos voluntarios por sus vecinos.
Informa Ana Hernando