Un belén viviente al abrigo del Sotillo
martes, 12 de enero de 2016
CULTURA · San Esteban de Gormaz acogió el pasado 25 de diciembre la XX edición de esta recreación teatral que protagonizan los propios vecinos de la localidad.
La Navidad es un periodo de tradiciones y en San Esteban de Gormaz el calendario marca que cada 25 de diciembre un grupo de actores voluntarios, coordinados por el Ayuntamiento de la localidad, ofrezcan en forma de regalo una representación teatral que de vida a un belén viviente.
No es un belén cualquiera, de hecho ya lleva 20 años siendo la estampa navideña de la localidad, trasladando a los espectadores, apostados en la barbacana junto al canal del Duero, a un viaje que empieza en el Sotillo y culmina en Belén, justo el día en que nación Jesús.
Y aunque la historia a narrar siempre es la misma, lo que ocurrió en Belén hace 2015 años, los actores, cerca de 80 voluntarios, se dejan la piel en dar vida a un Sotillo helado, aunque este año las temperaturas también han sido el regalo navideño de la Ribera.
Y allí, entre casas realizadas en madera, el molino, el castillo de Herodes, la posada, las ovejas de raza ojalada y las antorchas que alumbra el camino, las familias de panaderos, posaderos, pastores, molineros, herreros, carpinteros, lavanderas y castañera, hace que por media hora, San Esteban se convierta en el corazón de la Navidad, gracias al trabajo de las encargadas de la dirección: Marta Martínez y Sandra Martínez, que junto a Carlos Camarero, Sergio Andrés y José Manuel Fresno en la parte técnica hacen que el sueño se pueda convertir en realidad.
Cuando en el portal se produce el alumbramiento todos saben que la historia se ha vuelto a repetir y que una vez más los protagonistas han sido los voluntarios sanestebeños que siguen demostrando, año tras año, que con la fuerza y suma de todos, se pueden cumplir grandes metas.
Es la manera de felicitar la Navidad y de iniciar de manera más intensa una programación navideña que hasta que los Reyes lleguen en sus carrozas tiene muchos momentos de ilusión.
No es un belén cualquiera, de hecho ya lleva 20 años siendo la estampa navideña de la localidad, trasladando a los espectadores, apostados en la barbacana junto al canal del Duero, a un viaje que empieza en el Sotillo y culmina en Belén, justo el día en que nación Jesús.
Y aunque la historia a narrar siempre es la misma, lo que ocurrió en Belén hace 2015 años, los actores, cerca de 80 voluntarios, se dejan la piel en dar vida a un Sotillo helado, aunque este año las temperaturas también han sido el regalo navideño de la Ribera.
Y allí, entre casas realizadas en madera, el molino, el castillo de Herodes, la posada, las ovejas de raza ojalada y las antorchas que alumbra el camino, las familias de panaderos, posaderos, pastores, molineros, herreros, carpinteros, lavanderas y castañera, hace que por media hora, San Esteban se convierta en el corazón de la Navidad, gracias al trabajo de las encargadas de la dirección: Marta Martínez y Sandra Martínez, que junto a Carlos Camarero, Sergio Andrés y José Manuel Fresno en la parte técnica hacen que el sueño se pueda convertir en realidad.
Cuando en el portal se produce el alumbramiento todos saben que la historia se ha vuelto a repetir y que una vez más los protagonistas han sido los voluntarios sanestebeños que siguen demostrando, año tras año, que con la fuerza y suma de todos, se pueden cumplir grandes metas.
Es la manera de felicitar la Navidad y de iniciar de manera más intensa una programación navideña que hasta que los Reyes lleguen en sus carrozas tiene muchos momentos de ilusión.
Informa Ana Hernando