Los arcos del convento se volverán a construir
lunes, 9 de abril de 2007
SOCIEDAD · Pasear por los arcos de un convento o descansar en una estancia porticada mientras se lee una joya literaria será posible dentro de poco, gracias a la recuperación de un espacio del pasado pero con un uso respetuoso.
Estos arcos pertenecen a una galería con la que cerraba el convento franciscano de San Esteban de Gormaz su iglesia y fueron derruidos hace más de 20 años, debido al grave estado de conservación.
Los más mayores incluso recuerdan el peligro que corrían los chavales del barrio cuando jugaban entre sus muros buscando la pelota caída del partido que echaban en la calle del Convento, los chavales que, en su mayoría, vivían en los bloque de Inmoventa “la antigua huerta del convento”, que dio paso al ladrillo y permitió la apertura de esta calle extramuros del casco histórico.
El interés por recuperar esta parte del patrimonio sanestebeño ha hecho que la propia Junta de Castilla y León haya subvencionado esta iniciativa, no sólo lo que se refiere a los arcos, sino a la restauración del antiguo convento, apoyando de esta forma, desde el gobierno regional, a los que recuperan el patrimonio histórico y arqueológico.
Hoy los arcos se pretenden volver a levantar y aunque todavía en ladrillo prometen ser una sala de lectura de la hospedería que se está construyendo en lo que un día fue el convento franciscano, por la Sociedad de Restauración del Convento de San Esteban de Gormaz.
El hoy armazón de ladrillo quiere recuerdar la estructura de una segunda planta porticada, que, en el pasado hizo brillar la arquitectura religiosa de la localidad.
El uso no volverá a ser exactamente el mismo, porque ya no habrá monjes, pero tampoco ruidos.
Esto ha sido lo que ha argumentado la empresa para solicitar la modificación número tres del Plan Especial de Protección de Casco Histórico de San Esteban.
El Ayuntamiento ha recibido la solicitud y ya la está tramitando.
Hubo que obrar con tacto para que una recuperación como ésta no afectara al uso litúrgico de la parroquia de San Esteban, ya que esta sala cierra el frontal del templo, y si se produjeran ruidos molestos podría perjudicar al desarrollo de los oficios religiosos, ya que se encuentra tras al retablo del altar mayor.
Así se ha convertido en un espacio libre de dominio privado y ha permitido que los vecinos vuelvan a ver crecer los arcos que un día retrataron en una foto hoy imposible por los inmuebles cercanos, pero sí parecida a lo que hubo en la casa de las cigüeñas que siempre fue el convento, desde que perdió su uso monacal.
Sin embargo la lectura, como fue en su día las bibliotecas de los monasterios, no impedirá que ambas convivan en paz.
Junto a la hostelería que se está construyendo en el antiguo convento, se quiere elevar una sala de lectura.
Los inquilinos del convento, que ya no vestirán hábito, pero adoptarán un hábito muy recomendable: introducirse en el mágico mundo de los libros, podrán ahora descansar en esta sala, abrir un libro y porqué no, indagar en el pasado de un San Esteban de Gormaz que llegó a contar con numerosos ejemplos de conventos y con joyas arquitectónicas religiosas que hoy retratan los visitantes en sus cámaras digitales.
Los más mayores incluso recuerdan el peligro que corrían los chavales del barrio cuando jugaban entre sus muros buscando la pelota caída del partido que echaban en la calle del Convento, los chavales que, en su mayoría, vivían en los bloque de Inmoventa “la antigua huerta del convento”, que dio paso al ladrillo y permitió la apertura de esta calle extramuros del casco histórico.
El interés por recuperar esta parte del patrimonio sanestebeño ha hecho que la propia Junta de Castilla y León haya subvencionado esta iniciativa, no sólo lo que se refiere a los arcos, sino a la restauración del antiguo convento, apoyando de esta forma, desde el gobierno regional, a los que recuperan el patrimonio histórico y arqueológico.
Hoy los arcos se pretenden volver a levantar y aunque todavía en ladrillo prometen ser una sala de lectura de la hospedería que se está construyendo en lo que un día fue el convento franciscano, por la Sociedad de Restauración del Convento de San Esteban de Gormaz.
El hoy armazón de ladrillo quiere recuerdar la estructura de una segunda planta porticada, que, en el pasado hizo brillar la arquitectura religiosa de la localidad.
El uso no volverá a ser exactamente el mismo, porque ya no habrá monjes, pero tampoco ruidos.
Esto ha sido lo que ha argumentado la empresa para solicitar la modificación número tres del Plan Especial de Protección de Casco Histórico de San Esteban.
El Ayuntamiento ha recibido la solicitud y ya la está tramitando.
Hubo que obrar con tacto para que una recuperación como ésta no afectara al uso litúrgico de la parroquia de San Esteban, ya que esta sala cierra el frontal del templo, y si se produjeran ruidos molestos podría perjudicar al desarrollo de los oficios religiosos, ya que se encuentra tras al retablo del altar mayor.
Así se ha convertido en un espacio libre de dominio privado y ha permitido que los vecinos vuelvan a ver crecer los arcos que un día retrataron en una foto hoy imposible por los inmuebles cercanos, pero sí parecida a lo que hubo en la casa de las cigüeñas que siempre fue el convento, desde que perdió su uso monacal.
Sin embargo la lectura, como fue en su día las bibliotecas de los monasterios, no impedirá que ambas convivan en paz.
Junto a la hostelería que se está construyendo en el antiguo convento, se quiere elevar una sala de lectura.
Los inquilinos del convento, que ya no vestirán hábito, pero adoptarán un hábito muy recomendable: introducirse en el mágico mundo de los libros, podrán ahora descansar en esta sala, abrir un libro y porqué no, indagar en el pasado de un San Esteban de Gormaz que llegó a contar con numerosos ejemplos de conventos y con joyas arquitectónicas religiosas que hoy retratan los visitantes en sus cámaras digitales.
Informa Ana Hernando