Sensibilizados con el hambre
viernes, 6 de marzo de 2015
SOCIEDAD · La parroquia de San Esteban colabora con Manos Unidas en la Operación Bocata con la que participarán en la construcción de elementos de ayuda al tercer mundo, que fomenten la educación y la salud
Poder comer cada día un plato caliente y estar bien nutridos es una realidad en nuestro entorno, pero con la crisis en España y desde hace décadas en países como India, es un sueño imposible de lograr por los ciudadanos.
Por eso campañas como la Operación Bocata que cada año lleva a cabo Manos Unidas en la provincia permiten sensibilizar a los sorianos con la pobreza y las necesidades de los países que viven aojo el umbral de la pobreza.
En San Esteban de Gormaz cada año dan buena muestra de su solidaridad con los más necesitados, no sólo a través de la campaña de esta ONG sino en otras muchas actividades, pero durante esta semana han vuelto a demostrar, una vez más, que saben de las necesidades del tercer mundo.
En la jornada del pasado sábado, la Placituela acogió la tradicional Operación Bocata, en la que se vendieron algo más de 400 bocadillos de embutido que, junto con una botella de agua, invitaban a los vecinos a compartir la comida, todos juntos en este espacio, recordando a los que menos tienen.
Durante la jornada también les acompañó el responsable de Manos Unidas en la provincia de Soria, Raúl Stodutto, quien se dirigió y agradeció a los vecinos por su compromiso con la actividad y la solidaridad.
Pero no ha sido la única actividad de Manos Unidas dentro de este programa, porque el pasado jueves, empresas, fábricas, oficinas y colegios también celebraron este día, con la venta de cerca de 600 bocadillos, lo que hace se hayan superado los 1.100 bocadillos en la localidad.
Según explicó el párroco de San Esteban, Juan Carlos Atienza, el dinero se destinará a la construcción de un albergue-escuela en Dachela, una población al norte de la India de difícil acceso y donde viven en extrema pobreza, con discriminación de mujeres y niños, buscando mejorar su nivel de vida y su educación.
El centro permitirá acoger a 125 niños que actualmente reciben clases en una iglesia, que se convierte también en su hogar cuando llueve, porque está a ocho kilómetros de sus casas. La población local se compromete a ceder los terrenos y a pagar los salarios durante la construcción.
Lo recaudado con los bocatas y la colecta parroquial se enviará a este proyecto. El año pasado se entregaron 3.000 euros desde la parroquia y cerca de 2.500 fueron de la Operación Bocata.
Por eso campañas como la Operación Bocata que cada año lleva a cabo Manos Unidas en la provincia permiten sensibilizar a los sorianos con la pobreza y las necesidades de los países que viven aojo el umbral de la pobreza.
En San Esteban de Gormaz cada año dan buena muestra de su solidaridad con los más necesitados, no sólo a través de la campaña de esta ONG sino en otras muchas actividades, pero durante esta semana han vuelto a demostrar, una vez más, que saben de las necesidades del tercer mundo.
En la jornada del pasado sábado, la Placituela acogió la tradicional Operación Bocata, en la que se vendieron algo más de 400 bocadillos de embutido que, junto con una botella de agua, invitaban a los vecinos a compartir la comida, todos juntos en este espacio, recordando a los que menos tienen.
Durante la jornada también les acompañó el responsable de Manos Unidas en la provincia de Soria, Raúl Stodutto, quien se dirigió y agradeció a los vecinos por su compromiso con la actividad y la solidaridad.
Pero no ha sido la única actividad de Manos Unidas dentro de este programa, porque el pasado jueves, empresas, fábricas, oficinas y colegios también celebraron este día, con la venta de cerca de 600 bocadillos, lo que hace se hayan superado los 1.100 bocadillos en la localidad.
Según explicó el párroco de San Esteban, Juan Carlos Atienza, el dinero se destinará a la construcción de un albergue-escuela en Dachela, una población al norte de la India de difícil acceso y donde viven en extrema pobreza, con discriminación de mujeres y niños, buscando mejorar su nivel de vida y su educación.
El centro permitirá acoger a 125 niños que actualmente reciben clases en una iglesia, que se convierte también en su hogar cuando llueve, porque está a ocho kilómetros de sus casas. La población local se compromete a ceder los terrenos y a pagar los salarios durante la construcción.
Lo recaudado con los bocatas y la colecta parroquial se enviará a este proyecto. El año pasado se entregaron 3.000 euros desde la parroquia y cerca de 2.500 fueron de la Operación Bocata.
Informa Ana Hernando