Unos actores que regalan desde hace 19 años un belén viviente
lunes, 5 de enero de 2015
FIESTAS · El belén viviente de San Esteban se celebró el día 25 de diciembre en el Sotillo, el paraje natural bañado por el Duero y donde cada Navidad, el Ayuntamiento con la colaboración de los vecinos logra poner en marcha un belén viviente.
Allí, Irene Tomás fue narrando la historia de la llegada a Belén de José y María, mientras molineros, carpinteros, posaderos, leñadores, panaderos, herreros y soldados recreaban en el escenario natural esta escena bíblica, mientras luces y sonido invitaban a los protagonistas a meterse en escena y dar vida a los personajes de Judea.
En San Esteban, que fue pionera en este tipo de representaciones navideñas, se cuenta con la colaboración de unos 70 vecinos que hacen posible que cada año durante media hora se represente esta escena invernal que recuerda las fiestas que se celebran en estos días. Una maravillosa fusión de música, luz, sonido y actores permiten que todo esté perfecto en cada escena.
No faltó detalle en el día a día de este belén, fraguas que siempre están funcionando, una escuela donde aprender, panaderos repartiendo magdalenas y castañeros que ofrecían caliente manjar a los actores, y en un redil, los pastores cuidan de un rebaño de raza ojalada, que demuestra la autenticidad de un belén con sabor de Ribera del Duero, que sirve de felicitación para el nuevo año a todo el público. Incluso una barca cruza la escena, poco a poco, y suavemente iluminada por un candil, para llegar a tiempo a la adoración.
En San Esteban, que fue pionera en este tipo de representaciones navideñas, se cuenta con la colaboración de unos 70 vecinos que hacen posible que cada año durante media hora se represente esta escena invernal que recuerda las fiestas que se celebran en estos días. Una maravillosa fusión de música, luz, sonido y actores permiten que todo esté perfecto en cada escena.
No faltó detalle en el día a día de este belén, fraguas que siempre están funcionando, una escuela donde aprender, panaderos repartiendo magdalenas y castañeros que ofrecían caliente manjar a los actores, y en un redil, los pastores cuidan de un rebaño de raza ojalada, que demuestra la autenticidad de un belén con sabor de Ribera del Duero, que sirve de felicitación para el nuevo año a todo el público. Incluso una barca cruza la escena, poco a poco, y suavemente iluminada por un candil, para llegar a tiempo a la adoración.
Informa Ana Hernando